La calle era tranquila y la ruta entre el centro de Lima y Chorrillos se iba insinuando muy de a poco. Un terreno liso, bordeado de casas bajas. Paredes blancas, veredas estrechas, casi vacias. En el centro de la ruta, un gran auto negro recorria el paisaje de a poquito, como disfrutando de cada trecho del paseo, como si cada cuadra fuera una bocanada de aire fresco. El coche no iba a mas de cuarenta kilometros por hora, prudente y tranquilo al mismo tiempo, respirando el polvo que levantaba cada movimiento de las ruedas. El sol, omnipresente, no daba respiro porque la sombra de los arboles escaseaba, Los rayos acordaban al paisaje, a la luz del dia y a la atmosfera en general un aura blanca casi resplendiente. El tiempo parecia detenido, con fiaca de arrancar. Hecho rarisimo, al volante no iba un hombre sino una mujer, vestida con polleras largas imaculadas.Clara era una mujer valiente, que no dudaba en transgredir las reglas de la alta sociedad peruana. En la década de '30,...